La historia del Écija Balompié en los últimos años está llena de despropósitos. Un equipo que llegó a militar en la Segunda División del fútbol español y que disputó la fase de dieciseisavos de final de la Copa del Rey de 2006 con el Real Madrid de Fabio Capelo, atraviesa desde hace años una situación kafkiana, que estos días vive un nuevo episodio con la marcha, de manera inesperada la persona que ejercía como presidente del club y que deja al equipo azulino en un limbo administrativo, en el que de nuevo se recurre a los sentimientos para intentar que se complete la presente temporada.
Para poner el episodio en situación es necesario comenzar recordando que el Écija Balompié es una Sociedad Anónima Deportiva. Esto quiere decir que es una forma jurídica mercantil que está gestionada por accionistas, no necesariamente socios, y cuyo máximo accionista es Ángel Gómez Mariscal. En 2023 llegan Manuel Orte y José María Díaz para llevar la gestión del equipo tras un acuerdo con Gómez Mariscal, quien no cede las acciones. Apenas un año después, en julio de 2024, José María Díaz se desvincula del club y se queda solo Manuel Orte, quien la pasada semana anunciaba que también se marchaba.
Ante este escenario: un equipo compitiendo, en plena temporada y sin presidente, el propietario del club, Gómez Mariscal, recurre a Isabel Álvarez, utillera del club, para que se haga cargo del equipo, esta a su vez se pone en contacto con un grupo de aficionados y con José Luis Soto, ex-presidente del Écija Balompié durante cuatro temporadas hasta 2013, para intentar completar la campaña.
Agonizando
Una vez más la situación del Écija Balompié es agonizante. De momento, la gestión del equipo queda en manos de Isabel Álvarez «la semana pasada me llamó Ángel y me dijo que me dejaba aquí al frente», como ella misma señalaba en rueda de prensa. Desde ese momento se rodeó de un grupo de aficionados entre los que se encuentra José Luis Soto, quien reconoce a su vez que la decisión de dar un paso al frente se debe a una convicción «creo que ha llegado el momento que hay que defender lo que es nuestro», aunque remarcando que es una situación temporal.
En una situación de desconocimiento absoluto sobre en qué situación está el club administrativamente «no había ni ordenador, ni contabilidad, ni un papel, ni se sabe lo que se debe» puntualiza el ex presidente que de momento el compromiso de las personas que se han puesto al frente es claro «transmitir estabilidad, tranquilidad a la plantilla, a la afición de que se va a terminar».
De momento se ha iniciado una campaña de captación de apoyos entre el sector empresarial, ya que la situación económica es uno de los principales problemas «no te puedo decir cómo se va a llegar a final de temporada, ni de dónde se va a conseguir el dinero». Al mismo tiempo se pide a la afición que se implique acudiendo al campo, para lo que hacen un llamamiento a la desesperada «la situación ahora mismo es de necesidad urgente».
Trabajo
Mientras tanto, un grupo de aficionados está limpiando las instalaciones, adecentando las gradas y el campo e intentado cuidar el césped para que el campo presente otro aspecto. Por otro lado, los representantes en estos momentos del club, confían en mantener una reunión con la alcaldesa de Écija y la delegada de Deportes, con el fin de obtener ayuda para dotar a las instalaciones de los servicios mínimos.
Sentimientos
Cualquiera persona puede pensar que esto es una causa perdida, pero en el escenario falta un protagonista clave «hay un ingrediente muy importante en todo esto que son los sentimientos», apunta José Luis Soto, quien basa en este «sentimiento ecijano» la decisión de dar un paso al frente para intentar conseguir que el Écija Balompié siga existiendo. En esta línea también se expresa Isabel «mientras que pueda, lo voy a intentar», aunque sean conscientes de que la situación es muy difícil y que pueden estar siendo utilizados. Aún así, confían en que ese sentimiento surja entre la ciudadanía, y entre todos se pueda superar este nuevo episodio de una película con muchos giros de guión que está durando demasiado.


