Por segundo año consecutivo la imagen de San Pablo, patrón de Écija, no puede salir en procesión ante la previsión de lluvia prevista para toda la jornada, según destaca la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que señala una probabilidad de lluvia del 100% y viento con rachas de hasta 35 kilómetros por hora.
Esta previsión ha llevado a tomar la decisión de no realizar la procesión prevista para las 17.00 horas en su itinerario de ida desde la iglesia de Santa Bárbara y las 19.00 horas el de vuelta desde la iglesia de San Pablo y Santo Domingo.
Desde la víspera se ha estado consultado distintos servicios meteorológicos para contar con la previsión más precisa en la hora de salida de la imagen. Durante la mañana del domingo han continuado las consultas, pero todo hace indicar que es muy probable que la lluvia y el viento estén presentes durante la tarde en Écija, por lo que se ha tomado la decisión de no realizar la salida procesional.
A mediodía del domingo el Ayuntamiento de Écija ha enviado un comunicado confirmando que la procesión de San Pablo no se llevará a cabo tras la decisión adoptada por el propio Consistorio como por la Parroquia de Santa Maria y Santa Barbara.
Función Votiva y apertura de Santa Bárbara
En el comunicado se recoge que la suspensión de la procesión no altera el resto de actos previstos para la jornada del 25 de enero. De este modo, se mantiene la Función Votiva, a las 18.00 horas, donde se renueva el voto de la ciudad y se lleva a cabo la lectura, en castellano antiguo, del milagro en castellano antiguo por parte del Cronista Oficial de Écija, José Enrique Caldero, según el documento redactado por el escribano público del Cabildo, conservado en el Archivo Histórico Municipal. Por último, la imagen de San Pablo regresa a la iglesia de Santa Bárbara.
Al mismo tiempo, desde la parroquia se confirma que, aunque la imagen no procesionaria en la tarde del domingo, la iglesia de Santa Bárbara, donde se encuentra la imagen de San Pablo, permanecerá abierta al público entre las 17.00 y las 19.00 horas.
Milagro de San Pablo
Según cuenta la crónica, en el el siglo XV tuvo lugar un hecho que ha marcado hasta la actualidad la relación ecijana con el predicador de Tarso: algo que comenzó a denominar como el «Milagro de San Pablo».
Los hechos ocurrieron, según la tradición, en la madrugada del 20 de febrero de 1436. El protagonista fue el joven Antón de Arjona, al que una aparición encomendó la tarea de advertir a las autoridades locales de Écija, de los vicios y pecados que se cometían contra Dios, amenazando con una epidemia de peste si éstos no se corregían. Para hacer creíble la advertencia, la aparición le anudó los dedos al joven, y ordenó que se organizará en la ciudad una procesión con todas las jerarquías civiles y religiosas hasta el convento de San Pablo y Santo Domingo. Una vez allí, y tras la misa y el sermón, y ante la vista de todos los asistentes, los dedos de la mano de Antón se desataron a su paso por una cruz. Desde entonces, se conoce como el «Milagro de San Pablo».
Voto perpetuo
El Cabildo municipal, en recuerdo del hecho y en acción de gracias por la protección del apóstol, formuló el voto perpetuo de acudir cada año, el día 25 de enero, fiesta de la conversión de San Pablo, a la citada iglesia en procesión y celebrar solemne función religiosa, lo que se sigue realizando ininterrumpidamente hasta hoy.
Por todo esto, en 1644 se proclamó a San Pablo como patrón de Écija.


