¡Joder la que se ha liado en la Capital del Reino con lo de los magos y las magas! Los pocos que me conocen y los menos que me leen, saben perfectamente que no soy nada sospechoso de hembrista ni de seguidor de Podemos, sin embargo he de confesar –en justicia- que, en esta cuestión, me parece que Carmena tiene toda la razón del mundo.
Las personas somos iguales ante la Ley, siempre he mantenido y defiendo esta premisa: los hombres y las mujeres somos personas y debemos ser tratados con igualdad, sin ningún tipo de ventaja o discriminación por razones de sexo.
Por eso, precisamente, pienso que lo que se ha montado en Madrid con el asunto de las Magas, no tiene nombre; a fin de cuentas, no debemos perder de vista lo que, en verdad, sabemos de los “magos” y cómo, al final, tienen más carácter simbólico que histórico. Si quisiéramos especificarlo de alguna forma, diríamos que los Reyes Magos representan a los buscadores de la Verdad; y, por tanto, si de lo que se trata es de representar a un personaje que simboliza a cualquier ser humano que se afana y se ilusiona en la búsqueda de la Verdad, sería una estupidez hacer distinciones entre hombres y mujeres (estupidez, no sólo majestuosa, sino equiparable en sus proporciones, a la de los lenguajes sexistas o las leyes hembristas; y, lo que es peor, fruto de la misma ignorancia e idéntica actitud excluyente)
Reyes Magos o Reinas Magas, que traigan cosas buenas para todos –hombres y mujeres- y, sobre cualquier otra cosa, la Paz y la Armonía, que nacen del Respeto, la Tolerancia, la Comprensión y la Justicia.


