Un año más la gala de entrega de los XXVI Premios en Defensa del Patrimonio Histórico que entrega la asociación Amigos de Écija, reunión en el Teatro Municipal Sanjuán a una amplia representación de la sociedad ecijana, afianzando el acto como uno de los más relevantes de los que se celebran a lo largo del año.
Más de 300 personas se dieron cita en el teatro entre los que se encontraba una amplia representación política, de asociaciones y hermandades, así como familiares y amigos de los premiados.
Los Premio en Defensa del Patrimonio Histórico se dividen en dos apartados: los populares «Soles», que se entregan a las actuaciones en inmuebles que se han llevado a cabo durante el último año respetando el entorno histórico en el que se encuentra, y por otro las «Menciones Especiales», a personas y entidades que por su trabajo, trayectoria o defensa de la ciudad, su historia y patrimonio, merecen ser reconocidos. Mención también merece «El Huevo frito», un antipremio que persigue hacer una denuncia social que parte de la ciudadanía, ya que la elección surge de una votación popular en redes sociales.
Gala
La gala comenzó con la proyección de un video sobre el convento de San José, conocido popularmente como «Las Teresas». Minutos antes los asistentes habían recibido un díptico informando que el «La imposibilidad de visita culturales y disfrute del antiguo Palacio de los Condes de Palma (Las Teresas)», uno de los temas que se proponían desde la asociación, había obtenido el mayor número de votos para recibir este año «El Huevo Frito».
Tras este inicio, intervino el presidente de la asociación Amigos de Écija, Eugenio Benjumea, y se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario en la localidad cordobesa de Adamuz.
En su intervención, Benjumea destacó el papel incómodo que a veces le toca interpretar a la asociación «sabemos que a veces, la defensa del patrimonio puede resultar incómoda, somos conscientes de que en ocasiones nuestra voz o nuestro silencio puede resultar disonante para gestores y responsables políticos», pero lo justifica como algo necesario para la defensa del patrimonio «esa incomodidad es sana y necesaria, es la señal de que la sociedad está viva, nuestra labor es ser esa conciencia crítica que recuerda que el patrimonio no es una herencia que podemos gastar a nuestro antojo».
Soles
Este año se entregaban cuatro «Soles», tres de ellos a intervenciones privadas y una cuarta a la rehabilitación de un elemento importante del patrimonio ecijano.
De este modo, este año los «Soles» a viviendas se localizan en las calles: Jurado, 13; Avendaño, 8 y Empedrada, 31, mientras que por otro lado también se reconoce la actuación de rehabilitación integral que se ha llevado a cabo en la iglesia conventual de la Merced, trabajos estos últimos que se han prolongado durante los últimos años, y que ha supuesto la recuperación de un destacado edificio religioso de la ciudad.
Menciones Especiales
La primera de las menciones fue para Gladys Acevedo, una mujer que desde que llegó de su Venezuela natal se integró a la perfección en la sociedad ecijana llegando a formar parte de la memoria colectiva gracias a sus trabajos en medios de comunicación, y parte fundamental de la cultura y las tradiciones de la ciudad. Recibió el reconocimiento muy emocionada y dedico hermosas palabras a la ciudad que la acogió.
Otra de las menciones fue para la Peña Taurina «Pepe Luis Vargas», en el año de su cincuenta aniversario. Recogieron el reconocimiento el presidente, vicepresidente y el propio Pepe Luis Vargas, quien destacó el importante papel de la asociación, la peña e incidió en la necesidad de preservar la ciudad.
Valle García-Verde, arquitecta municipal, también recibía una menciones especiales, la cual, reconocía, ha supuesto una enorme sorpresa. Aprovechaba para dedicar el premio a sus compañeros de la delegación de Urbanismo, muchos de los cuales se encontraban en la patio de butacas, recibieron una gran ovación por parte del público asistente.
Patrimonio de la Humanidad
Como uno de los premios más importante que podía recibir, calificaba Ramón Blanco la mención entregada por Amigos de Écija. En su intervención, Blanco se puso a disposición para iniciar un camino que ya propuso la asociación en los años ochenta, y que supondría luchar por la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.
Alguien que con su pasión y trabajo ha sabido destacar y divulgar la importancia que tuvo en época romana la antigua Astigi -nombre con el que se conocía a la actual Écija-, también ha sido reconocido por Amigos de Écija. Se trata de Genaro Chic García, quien mostró su agradecimiento por el cariño recibido, y recordó aquel niño que descubrió su pasión en el patio de la iglesia de Santa Maria, al contemplar las inscripciones romanas de los restos arqueológicos que allí se conservaban.
Homenaje
Por último, mención especial póstuma a Ramón Freire Gálvez, del que se proyectó un video que emocionó a todos los asistentes y a su familia, que agradeció profundamente que después de seis años de su fallecimiento, siguiera estando presente de una manera tan especial.
La presencia de Ramón Freire ha estado doblemente presente en esta edición de los premios, ya que la imagen que este año ilustra el cartel es obra de de su hijo, Ramón Freire Santa Cruz.
Tras el homenaje a Ramón Freire intervino la alcaldesa de Écija, Silvia Heredia, quien junto a otros miembros de la Corporación Municipal, acudieron a la gala.
Actuaciones musicales
Gladys Acevedo agradecía su reconocimiento interpretando a guitarra una canción de su tierra, y la memoria del recientemente fallecido Rafael Armenta estuvo presente con algunos de los componentes de las agrupaciones de carnaval de las que participó, interpretando un tango y parte del popurrí de «El coro de la Bernarda».
La gala estuvo presentada por María Miró, vicesecretaria de la asociación y Fernando del Pino, tesorero, y dirigida y realizada por miembros de la directiva, los cuales también intervinieron en la entrega de soles y menciones, junto a socios.


