-El tiempo pasa inexorablemente por todos. No hay nada que hacer. Dijo la del quinto.
-Ya está otra vez amiga.¿ Qué le vamos a hacer?. Bueno podemos tirar del botox, del Ácido hialurónico…
-Nada, nada, no cambio mi pastilla de glicerina por nada del mundo. Soy muy flamenca.
Aquella mañana y con una invitación precisamente de la Peña Flamenca Femenina “Teresa León” en la mano, me dispuse a invitar a mi vecina a un acto que tendría lugar el día 19 de abril, a las doce y media del mediodía. El hecho no era otro que la presentación oficial de la nueva sede de esta peña que naciera hace 16 años con las ilusiones que se le pone a un Domingo de Ramos. Desde entonces la hemos visto en distintos enclaves; en el antiguo hoyo de la feria, en la Ronda de San Agustín y ahora en la calle Rubio, junto al Estadio de Fútbol San Pablo.
-Me apunto, me apunto. ¿Hay que cantar o qué ?Se animó en un santiamén el alma de la fiesta.
-Mujer haga lo que usted crea. Yo menos que un grillo. Pero si hay que ir, una va, aunque sea para desgarrar un “cri, cri”.
Primero fueron vistas como “las mujeres”, y miren si han luchado y trabajado. Las consortes de los maridos aficionados, y ahora después de demostrar su valía –para mí no hacía falta, con Teresa León, como bandera, lo demás sobra- son “las niñas”. Y ahora, les digo tienen una sede remozada, que les ha costado mucho esfuerzo y trabajo de colaboración que siempre llegaba de “los niños de las niñas”, es decir de maridos y amigos entregados a la afición de un arte que nos hace irremediablemente únicos. Porque si algo hay en Écija es mucho arte y eso está claro, nos puede gustar más o menos ,pero arte y duende lo tenemos repartido con nombre y apellidos. (Por cierto tengo concertada una entrevista con un artista flamenco de Écija, IMPRESIONANTE, ya les contaré a su debido tiempo).
Entre los objetivos de la Peña Femenina se encuentran el “apoyar y disfrutar del flamenco, patrimonio de la humanidad, como mujeres aficionadas al mismo. También divulgar y hacer llegar el flamenco a todas las mujeres, que por diferentes motivos, nunca han podido acercarse a esta cultura. Y por último, y no menos importante, inculcar la cultura flamenca entre los jóvenes”.
-Pues a la Peña se ha dicho. Me apunto.
-Sabía que no se perdía usted la fiesta. Remánguese los fustanes que nos espera un día con arte.
Y se marchó entonando arrebatadamente aquello de:”Nena, según mi punto de vista
te pasas de lista sobre mis intenciones, yo no entiendo tus razones, no, no no no no voy a te, tan solo quiero poder regalarte una noche con arte y una mijita de amor…”
Hoy pega para marcharnos una copa de vino, fino, yo apostaría incluso que por un “Primavera Árabe”, bien frío, porque además de brindar por esta nueva sede de las flamencas ecijanas, también tendríamos que hacerlo por el internacionalmente reconocido Fernando Romero León. Y como de casta y de la casta buena le viene el ser artista, bailaor de los pies a la cabeza, con premios por doquier y reconocimientos mil, ahora Écija su tierra natal le concede la rotulación de una calle con su nombre, a petición precisamente de la Peña Flamenca Femenina “Terea León”. En alguna ocasión y la verdad que me gustaría recordar dónde-me hago mayor y eso no hay quien lo enmiende- leí que el “Flamenco es un sentimiento del alma que se baila, se canta y se toca”, la Peña “Teresa León” como Fernando Romero León, seguro que lo saben mejor que yo.
Olé por el arte.
Felicidades.
María del Valle Pardal-Castilla


