Ayer, mientras viajaba hasta Cañada Rosal con dos queridos amigos moreneros, uno de ellos, Antonio Rojas Barea (socialista él de los cabales, de los comprometidos, de los de toda la vida), les confesaba que lo que no le perdono a Pedro Sánchez, es que esté polarizando a los españoles como nunca antes lo habían estado en nuestra Democracia.

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Hace unos días me aclararon que, según el lenguaje jurídico, lo que ha pasado en el Palacio de Peñaflor puede no llamarse “expolio” y, la verdad, yo no sé cómo lo llamarán los que saben más que yo sobre jurisprudencia, pero según la R.A.E., se considera así a “Despojar (a alguien o algo) de forma violenta o ilegal”. Es decir: un expolio es un robo por muy temprano que amanezca.

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Susanita tiene un ratón y, como no adelante las elecciones, se queda sin él. En el fondo, es lo único que pasa.

A nivel nacional, el líder de su partido anda dejando flecos y pelusillas por todas partes: en cuanto hay un buen marrón en España (léase Generalidad de Cataluña y sus ocurrencias) empieza a hacer mutis por el foro, se sube al avión oficial y se quita de en medio más raudo que el ratón de marras. Yo no sé si lo del doctorado de don Pedro será verdad o mentira, pero lo que es una carrera, a Sánchez le salen mejor que a Ussain Bolt.

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Siendo tiempo de balance,
fijado el hito o mojón,
ya pasados los cien días
de aquella ilusa moción
con la que quiso intentarse
gobernar esta nación
con ochenta y pocos votos
y una mezcla a mogollón,
ya es hora de hacer las cuentas
y saber lo que pasó:
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Dice la Constitución que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Es decir, como soy español, soy parte de este Pueblo y me deben servir los gobiernos, salvaguardando mis derechos. Así que he decidido en mis letras de hoy, dirigirme a los poderes judiciales y legislativos (jueces y políticos) que, a fin de cuentas, son los garantes de salvaguardar mis derechos como ciudadano.

En su Artículo 14, la Constitución especifica que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (incluyendo su lugar de origen, claro está)…

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