“Tipografía”

Francisco Fernández-Pro: Letras breves... Romance largo del voto perdidoEn un vuelo de gaviotas
ya vienen con su cortejo
(Juan Manuel Moreno al frente)
un mogollón de peperos
y detrás, medio escondidos
(haciéndoles como un eco)
un montón de gente antigua
que sólo enseñan un pelo.

En los carteles que ponen,
los que aparecen primero
parece gente sensata,
gente del pueblo que al pueblo
puede parecer prudente:
gente del campo, obreros,
gente de lo más corriente;
jóvenes buscando empleo,
gente sin pasta, ni historia
de esas que no queremos;
tan gente como otra gente
que esperan que los votemos…
Lo malo (que yo lo he visto
en el cristal de los versos)
es que detrás de las listas,
están los peperos viejos.

Arenas, Gil-Toresano,
los más insignes de ellos,
vienen a hacer la faena
y se echan al albero
dando paseitos cortos
por nuestras calles del Centro,
con la sonrisa en los labios,
sin corbatas (como el pueblo…)

Lo malo es que en ese rito
de los mítines que veo,
las promesas son chirridos
de gaviotas que en sus vuelos
traen plumas de capitales
que asoman por sus plumeros…

Lo malo es que el latifundio
-ése de antiguos despechos-
son las alas con que vuelan
y los genes del pepero…

… y los genes del P.A.,
PAñoletas de lunares,
PAlabras sin mucho más,
PAlmeros en los colmaos,
PAsado que ya no es .

PA duras y PA maduras
van diciendo que ahí están.
PA maduras y PA duras…
PA, después, cuando hay que estar
quedarse a la media altura.

PAsos largos hay que dar,
PAladar hay que tener
PA entrá en el berenjenal
del gobierno y del poder:
PA esto de gobernar
no sólo vale querer
y subirse PA cantar
a una torre o a un cancel…
PA esto de gobernar
hay que tener el con qué.

PA las duras y maduras
a mí me dicen que están
en las tierras andaluzas
y en medio del olivar…
y sólo se que, al final,
lo único que te dan
son navajazos a pares
con navajas afilás,
el hueso de la aceituna,
y unos cantes al compás…

Y al PSOE no me alisto,
que la Ley de la Igualdad
hace, en un visto y no visto,
al varón que allí se apunta
un jodido “sociolisto”.

Ya sé que si no me apunto
me quedo sin trabajar
y si me mojo y me afilio,
hasta puedo cotizar
sólo por ser de los EREs,
que no son eras que arar
(que, siendo ya sociolisto,
se gana por descansar)

Pero el caso es que la cosa
se está poniendo fatal
con eso de los chanchullos
y tanta perogrullá:
que si han cogido a un alcalde
haciendo una cabroná
de esas que echan al paro
al que ya no tiene ná,
que si han prendido a unos pocos
del brazo de lo ilegal,
llevándose calentito
una buena milloná,

El caso es que ya han cogido
al PSOE en la estacá
y va a durar lo mismito
que me dura en la tostá
los trocitos de asaura
de manteca colorá…
o lo mismo que tardaba
en subirnos la arriá.

Izquierda Unida ya es vieja,
antes estaba partida
y era un partido de briega:
se llamaba Comunista.

Izquierda Unida ya es vieja,
ella vino con el hambre
y tiene historias de lucha,
con una cierta raigambre,
cuando en España la vida
era cuestión de combates.

Más a pesar de su historia
(que fue una historia tan grande),
con el tiempo, en nuestro pueblo,
fueron llegando liantes
que liaron la madeja
llegando hasta Bustamante…
y, si tiramos del hilo,
hasta el Biri estaba antes.

Mala cosa es un partido
tan chiquito (y no se cabe),
donde se entra por rabia
a los que tienen o saben,
por mantener una lucha,
ya anticuada, entre las clases
y, cuando toca cobrar,
por la gatera se sale.

Mala cosa es un partido
tan chiquito (y no se cabe)
donde el líder más honrado,
cuando llega a cualquier parte
donde necesitan votos,
se vende por un fiambre.

Mala cosa es un partido
tan chiquito (y no se cabe)
que tiene tan pocas letras
y sirve de matajambre

Más ya, que se acerca el día
de los votos y los vetos,
aparecen sabandijas
por todos los agujeros:

Unos llevan una rosa,
otros llevan un letrero
que proclama: “Izquierda Unida”;
otros -gaviotas en vuelo-
van diciendo por ahí
que se llaman los peperos;
otros, con la mano abierta,
enseñan sus cinco dedos;
otros, la rosa de Rosa…
y otros (que nadie de cierto
sabe si son de la izquierda,
de la derecha o el centro)
vienen como Ciudadanos
o a decirnos que Podemos.

Más la verdad del asunto
días después la sabremos,
cuando todo esté vendido
y ya no quede remedio:
entonces, a puñaditos,
surgirán los chaqueteros

que a estos engañapueblos,
que venden por cuatro perras
un voto que no es de ellos,
yo nunca los llamo tránsfugas
sino malos compañeros:
comeollas, sabandijas,
caraduras, peseteros,
buscadores de fortunas,
pesebres y abrevaderos…
yo nunca los llamo tránsfugas,
yo los llamo chaqueteros.

Más como el voto es sagrado
y es la Voz con que podemos
cambiar las cosas que pasan
y hacer realidad los sueños
de vivir un mundo justo,
de cambiar todo lo viejo…
Tengo un problema enorme
-porque es un problema serio-,
y es que, cuando pienso el voto,
y pienso en este elenco
de partidos que lo piden,
se me pone el vello tieso…
pues no paro de pensar
un dilema tan inmenso:
si no voto, me la meten…
y si voto, me la meto.

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