“Tipografía”

Recién aterrizado en el Instituto “Francisco Rodríguez Marín” de Osuna para estudiar C.O.U., tuve la ocasión de pertenecer al equipo de redacción del periódico que entonces se publicaba en el Centro. Con tal motivo, solicité una entrevista con nuestro director, Don Francisco Olid (sin duda, para mí, uno de los ursaonenses más eminentes del siglo XX en mi Madretierra). Entrevista que no sólo me concedió, sino que -con enorme generosidad- supo revestir de una cierta solemne gravedad, supongo que para que yo, en la inocencia de mis quince años adolescentes, me pudiera sentir importante o, quizá, para enseñarme de una tacada que, en una conversación -sea quien sea tu interlocutor- siempre es preciso el respeto. La entrevista se alargó y tuvimos que reunirnos hasta tres veces (tres magníficas experiencias). Hablamos, sobre todo, de la Historia de Osuna y don Francisco, sin duda, era uno de los hombres que más sabían de este asunto. Él fue el primero que me habló de Munda y de su certeza de que aquella decisiva batalla entre César y los hijos de Pompeyo, había tenido que ocurrir cerca de Osuna.

Al principio de la década de los ochenta del pasado siglo, fue mi tío Vicente Durán quien me confesó que llevaba algún tiempo trabajando en la localización de la batalla y se empeñó en que le acompañara en sus interminables recorridos por el campo. Ya, por entonces, había visitado algunos lugares donde antiguamente había sido ubicada y los datos no concordaban. Decidí acompañarlo en sus visitas (incluyendo cuatro veces a Montilla) y veía cómo, una y otra vez, tomaba “El Bellum Hispaniense” y, mientras lo leía, observaba detenidamente el terreno. Algunas veces calculaba distancias. Al final, recorrimos las proximidades de Osuna y estudió las distintas hipótesis de autores como Ramón Corzo que -ya en 1973- lo ubicaba muy cerca de La Lantejuela, entre Osuna y Écija.  En 1984 consideró que contaba con indicios y datos suficientes para lanzar su propuesta y publicó su obra “La Batalla de Munda” que, posteriormente, corregiría y ampliaría en 2002, con una nueva edición auspiciada por la Real Academia “Luis Vélez de Guevara” y el Ayuntamiento de Écija.

Sin duda, la pasión y la obra de Vicente Durán no fue definitiva ni suficiente, pero sí movió el interés de estudiosos, investigadores, historiadores y académicos (sobre todo, los del Departamento de Historia Antigua de la Universidad Hispalense, dirigido entonces por mi admirado y querido amigo Pedro Sáez), sobre un hecho que, hasta entonces, apenas había merecido la atención de unos pocos eruditos e historiadores, hasta el punto de tener por cierto su ubicación -desde hacía casi un siglo- en Montilla; lugar imposible según las referencias de su principal fuente de estudio, “El Bellum Hispaniense”.

Sin embargo, es algo probado que para conseguir un objetivo es necesario permanecer en el empeño. Durante los últimos años, nuevos estudios históricos y arqueológicos, cada vez más serios y rigurosos, han aportado datos que, cada día, hacen más plausible las sospechas de Don Francisco Olid y las hipótesis de Vicente Durán. Por otro lado, los que hicimos nuestras sus ilusiones, no dejamos de seguir trabajando para mantener vivo el objetivo de hallar Munda. Por eso, hoy, es un día importante para nosotros y creo que para todos los habitantes de nuestras dos comarcas.

La decisión que han tomado dos asociaciones ciudadanas -los “Amigos de Écija” y la “Asociación de Estudios Ursaonenses”- de crear “La Plataforma para el estudio de Munda y su entorno”, se convierte en un hito sin precedentes. Dar un paso tan necesario, después de tantos años de inmovilismo, demuestra que los ciudadanos son capaces de organizarse y tomar la iniciativa y que en nuestra Sociedad Civil existe una capacidad de reacción ante la omisión de responsabilidades de quienes debieran ejercerlas. También demuestra que las Instituciones Académicas -las Universidades- siempre están dispuestas a desarrollar su trabajo, cuando consiguen el apoyo necesario para ello.

Ojalá que, ahora, todos sepamos responder a esta propuesta y que, aparte de servirnos para estrechar vínculos, los frutos de esta Plataforma ciudadana intercomarcal entre Osuna y Écija, sean abundantes y definitivos.