“Tipografía”

Llegándose Navidad,

igual que en años pasados,

quiero dejar por escrito

las cosas que he deseado:

 

Os deseo para todos

que améis y seáis amados.

Más si el amor se os aleja,

que sepáis cómo olvidarlo:

que gocéis de su memoria

y su huella no haga daño.

 

Os deseo que paséis

por la Vida, justo al paso:

sin prisas, pero sin miedo

(poco a poco y año a año):

Si es malo crecer deprisa,

no crecer, también es malo

(cada edad tiene su afán,

su tesoro y su calvario

y vivir en plenitud

es vivir según pasamos).

 

Os deseo que os fundáis,

cuando vayáis caminando,

con los seres que caminan

por la Vida a vuestro lado

y que, siendo de este mundo,

van siguiendo nuestro paso

(desde el piar de un jilguero

a la semilla de un árbol).

 

Os deseo que el Camino

se haga leve y se haga grato,

que haya siempre quien os cuide

 y comparta vuestro plato,

su palabra, su saludo

o, simplemente, un buen rato.

Os deseo que haya alguien

y nunca os falte un abrazo.

 

Más, sobre todo, os deseo,

cuando ya viene otro año

y comienza Navidad

como los años pasados,

que sepáis descubrir

a tantos hermanos (¡tantos!)

que viven en la injusticia

de un permanente maltrato,

sin un techo, sin un pan

-¡tan cerca de nuestras manos!-,

justo en la misma ciudad,

quizás en el mismo barrio,

frente a frente a nuestra casa,

Invisible a nuestro lado…

 

Os deseo para todos,

quizá, el mejor regalo
que puede hacerse presente

si todos lo deseamos:

¡Que sembremos Navidad

los meses de todo el Año!