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Que tengamos noticias los primeros guardias urbanos que hicieron acto de presencia en las calles de nuestra ciudad fueron con motivo de la Feria del III Centenario en el año de 1952. A partir de esa feria el Ayuntamiento, ante el constante aumento del tráfico rodado y a la vista del peligro que suponían diferentes cruces estratégicos en el casco urbano, encomienda a la policía municipal regular el tráfico tanto rodado como peatonal. Provistos de cascos y correajes blancos, realizan los servicios en dos turnos: mañana y tarde, asignándoles los cruces de la Plaza de España, la calle La Victoria, (por entonces carretera general de Madrid-Cádiz), Puerta Cerrada, Puerta Palma y Plaza de Colón. Posteriormente se cambia el guardia situado en la Plaza de Colón al cruce de las calles Cañaveralejo y San Benito.

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Estas curiosas fotografías, vienen a recordar una imagen que en la década de los años sesenta era usual en la ciudad y que hoy está totalmente olvidada: la regulación del tráfico por la policía municipal urbana. Una de las costumbres más arraigadas en la ciudad y que el pueblo llevaba a cabo como agradecimiento por el buen hacer de estos hombres, era el agasajo navideño. Efectivamente con motivo de las Navidades los agentes municipales de tráfico recibían numerosos aguinaldos que los ciudadanos depositaban en sus puestos de trabajo. Como se puede ver, junto a cada guardia aparecen diversos regalos que al final de la jornada se distribuían entre los agentes. Cierto era que los primeros artículos corrían a cargo de los propios guardias que los depositaban como reclamo. Era también costumbre, y solo para esta ocasión, atender los diferentes cruces con dos policías durante toda la jornada, de forma que aquel día el cruce quedaba perfectamente garantizado para los automovilistas.

Traemos pues a estas páginas varias fotografías navideñas de la década los sesenta donde se pueden ver a los guardias de tráfico rodeados de chacina, bebidas, dulces, y de los más diversos productos propios de las fechas. Dos de las fotografías que ilustran este trabajo fueron captadas en el cruce de la calle Cañaveralejo con la calle Victoria, que por entonces era la carretera nacional de Madrid a Cádiz, donde vemos a los guardias Santacruz y Emilio, flanqueados por vecinos y curiosos. En la otra aparece al guardia municipal Joaquín López, regulando el tráfico en el cruce de la avenida Miguel de Cervantes con la antigua avenida de Italia. La proximidad de las próximas navidades invita a recordar estas bellas estampas de nuestras costumbres locales y que ahora queremos compartir con nuestros lectores.

Fuente: Memoria de una década. Écija 1960-1969.  Imágenes y Recuerdos de la ciudad de Écija. Juan Méndez Varo