“Tipografía”

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Sinceramente creía que, en esta España nuestra, ya no podría llegarse a mayores cotas de locura. Pero estos desocupados y gritones iletrados que responden -¡tan inconscientemente!- al silbo del zagal de turno, que los pastorea como rebaño de borregos con hidrofobia, no tiene límites. Pero lo peor es que siempre hay un listillo populista que, en cuanto escucha tanto balido junto, se pone a pescar en río revuelto, por si las ovejas se vuelven carpas, de esas que siempre van contracorriente, se ciegan en el esfuerzo y, así, contracorriente, labran su desgracia.

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El proceso del asombro comenzó a principios de noviembre cuando, un grupo de no se sabe qué, se manifestó frente al Museo del Jamón de Madrid, al grito de “¡No es jamón! ¡Es cerdo muerto!”.La cosa, si no hubiera sido tan patética, habría resultado hasta simpática. A fin de cuentas, la histeria de unos pocos sirvió para que todo el que pasaba por el lugar, acabara descojonándose.

Confieso que entonces creí que, después de esto, no cabía mayor estulticia, pero como hay gente “pa tó” (como dicen en mi pueblo), hace unos días unas hembristas pidieron “respeto para las compañeras vacas oprimidas, que son violadas en las granjas de leche”… y, aunque parecía imposible, el choteo nacional ha superado al descojonamiento de los cochinos asesinados.

Personalmente, me río por no llorar, pero confieso que me quedo con las ganas de preguntarle a estos extraños especímenes, tan concienciados con la vida y la dignidad de los animales, qué es lo que piensan sobre el aborto de los seres humanos.