Hace unos días Rocío Rodríguez, hija de mi querido, añorado y admirado Amigo, Juan Rodríguez Recio -durante años, director y primer actor de la Compañía “Giraldillo de Comedias” de Sevilla-, me envió un mensaje felicitándome por el vídeo “Las Voces de mis cristos”.

El sábado presentaba en el Museo Histórico Municipal, una bella Exposición dotada de un hermoso Mensaje Humanista. Lo hacía respondiendo a la gentil invitación de José Miguel Sánchez Prieto y de Rafael Sánchez Ramos y, para no enrollarme de mala manera, me limité a realizar una lectura -rápida y resumida- del prólogo que escribí en su día para el magnífico catálogo de la Exposición que, firmado por Rafa, resulta imprescindible para comprender las múltiples teselas que conforman el TODO -el Mensaje Humanista de la Pasión- que construyen la Exposición que contemplamos.

Esto que nos está pasando, si no es cuestión de soberbia, es cosa de embestida, que viene a ser lo más parecido. La cuestión es sostenella y no enmendalla porque, después del varapalo del año pasado, otra vez se vuelve a la carga del 8-M. Menos mal que ahora parece que el PSOE está dispuesto a conducirse por la razón y anteponer la Salud Pública y el Bien General.

Pablo Iglesias ha declarado que “en España no hay plena normalidad democrática”. Lo dijo y lo repitió ante la prensa y foros nacionales e internacionales, cuando ejerce como Vicepresidente del Ejecutivo Nacional y el hombre lo primero que dijo al tomar posesión de su cargo -hace un año-, fue que iba a “trabajar para que la próxima década en España sea la del constitucionalismo democrático”. Eso lo prometió cuando nuestro país se regía ya, claramente, por una Democracia Constitucional y, por tanto resultaba baladí el compromiso de trabajar por implantarla, habiendo bastado con expresar la sana voluntad de mantenerla. Pero el postureo es el postureo y Pablo Iglesias nunca se resiste cuando tiene la oportunidad.

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