Durante el año 2014, recién fundado Podemos, escribí una serie de artículos en los que razonaba mis muchas dudas respecto al futuro de la nueva formación a la que veía entre un fascismo disimulado y un comunismo feroz. Estos artículos los rematé en junio de 2015 -un año después de la aparición en escena de Pablo Iglesias y su criatura-, con el que titulé “Podemos y la Teoría del Caos”. En aquel artículo decía:
“…como ocurre con la Teoría del Caos, con Podemos habrá que esperar un cierto tiempo para llegar a comprender algunos aspectos de su comportamiento grupal. (…) La Teoría del Caos explica que los Sistemas dinámicos son muy sensibles a las variaciones de las condiciones iniciales, imposibilitando la predicción a largo plazo de su comportamiento. En los sistemas caóticos, una mínima diferencia en estas condiciones provoca que su evolución sea completamente distinta a la que pudiera preverse (lo que yo llamo la “Teoría de los Veletas”).
“Para que nos entendamos: Podemos está formado por una masa de individuos, con ideas y actitudes tan diferentes, que todo vale y todo cabe, todo permanece y todo puede mudar, todo puede ser blanco pero negro a la vez. En definitiva, todo puede ser lo que dije entonces y todo puede ser lo que digo ahora. Podemos es imprevisible porque todo lo fía a la Teoría del Caos.”
“ Para constituir Podemos, los Antisistemas se unieron a los Antitodo, de manera que en el masacote resultante, coexisten personajes con principios y cierta calidad intelectual con energúmenas impresentables que arrasan en casa ajena avasallando las más sagradas creencias de sus moradores o cualquier mentecato que desprecia nuestro himno, nuestra bandera o, lo que es más grave, a un ejército y unas fuerzas de orden público que defienden los derechos constitucionales que les concede este Estado Democrático suyo –por nacimiento o adopción-, en el que viven, se salvaguardan y donde, además, pueden ejercer como cargos públicos mientras se avergüenzan de ser españoles.
“… Pero el Sistema del Caos, busca algo y, cuando las cosas van cambiando, el sistema se adapta sin problemas -sin escrúpulos también- y, al final, puede resultar cualquier otra cosa (entonces decimos que “se nos ha ido de las manos”…)…por eso habría que hacerse una pregunta: “¿Qué quiere realmente Podemos (o, mejor, qué no quiere)?” Muchos de sus miembros ya han demostrado que no quieren políticos ni Monarquía ni bancos privados ni Ejército ni Iglesias ni empresarios ni Sistema de Libre Mercado ni Sanidad ni Educación privada,… y, de esta forma, su Teoría Antitodo, en el desarrollo práctico, acaba comportándose como el Totalitarismo más feroz”
Por todo lo dicho, no me extraña en absoluto lo que ahora está pasando con Podemos y Sumar. El problema es que ambas formaciones se necesitan perentoriamente. A la vez, Pedro Sánchez necesita a las dos formaciones y a todas las que puedan servir a su propio Determinismo que -como ha demostrado por activa, pasiva y sin ningún tipo de escrúpulo- no es otro que el Poder a toda costa.
Por su parte el PP, como era de esperar, tiende a inclinarse -de forma natural- hacia el centro izquierda liberal de Ciudadanos, el centro derecha de partidos regionalistas o la derecha extrema de VOX. No hay que engañarse: no tiene más remedio ni posibilidades.
Viendo, pues, los movimientos de los unos y los otros, lo único que cambia en sus actitudes son las intenciones de sus determinismos. Sánchez desea perpetuarse en las Instituciones mientras que el PP intenta un cambio radical -que siente necesario media España- porque, durante los últimos años, Pedro y sus socios se dedicaron desde las Instituciones a sembrar la discordia, implantando el sectarismo y provocando con ello, inevitablemente, la polarización de la Sociedad.
Creo que la cosa está meridianamente clara, por eso no comprendo cómo los sanchistas que, tras todo este tiempo se han mantenido en el Gobierno -gracias a los pactos con podemitas, independentistas, antisistemas y filoetarras-, se rajan ahora las vestiduras y ponen el grito en el cielo queriendo simular espanto por unos acuerdos previsibles y lógicos entre los grupos de la derecha, a la vez que siguen tutelando a Yolanda Díaz y su engendro, así como a un Podemos que intenta reinventarse a través de Sumar, convirtiéndolo todo en un nuevo pacto del Caos entre gente sin oficio ni otro determinismo -ni otra razón de ser- que las tetas del poder con las que seguir sobreviviendo del cuento y de los contribuyentes.
Por eso pienso -viendo la hipocresía de tanto chiquichanca- que, cuando hace frío, cada cual se abriga con lo que puede y pilla más a mano; y me reafirmo en que, sin lugar a dudas, los acuerdos de Sánchez (que no del PSOE) con toda esta gente con la que se junta, siguen siendo pactos oscuros de tartufos y gangueros.