Hace unos artículos, me refería al inmenso despiste o terrible ignorancia de nuestros gobernantes y los líos que se andaban montando con eso de la Memoria Histórica. Me llamaba la atención de que gente que se dice preparada y que parece que tienen hasta títulos universitarios (algunos, incluso, dos y tres), en la Capital del Reino confundieran héroes de la Guerra de Cuba, empresarios modelo de principios de siglo XX o escritores monárquicos o católicos de los años veinte, con acérrimos seguidores franquistas. Más aún me llamó la atención, el intento de dejar los callejeros de Sevilla sin un santo que los sevillanos pudieran llevarse a sus azulejos (¡con lo que es Sevilla!).
Después de todo esto, o a la vez, llegó el esperpento de los titiriteros anarquistas y los coños abusados (los pobrecitos coños manipulados, los vituperados, los exaltados, los entronizados por gracia de las diosas hembristas, en el culto del populismo y la necia y terca búsqueda de la confrontación): los coños de las procesiones, el de las exposiciones y el de los versos malos. Sin embargo, cuando ya pensaba que no habría mucho más disparate que tragarse… surgió la pantomima mayúscula: de la investidura para la Presidencia del Gobierno de la nación.
Tras el espectáculo de colegio -o, peor, de patio de colegio- que se ha dado en nuestro Parlamento y fuera de él; tras la pérdida de tiempo tan espantosa, malgastado en tirarse los trastos sin construir nada –precisamente en un momento tan delicado como el que atraviesa nuestro país, en el que urgen respuestas rápidas y gobiernos serios y estables-; tras el espectáculo, aireado internacionalmente, del tumás, las réplicascontrarreplicadas y los bocaaboca alardeados a tutiplén; tras el abandono en el que nos han sumido tantos desgraciados, comprometidos sólo con sus partidos y sus intereses y, por ello, incapaces de tender puentes a la tolerancia y al diálogo o de construir algo para los demás; tras la orfandad a la que nos han condenado los unos y los otros… sólo me cabe una explicación posible para tanto desaguisado (explicación que, quizá, sin darse cuenta, nos la ha apuntado una jerifalte de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía): quizá, el problema radique en que estos políticos de la nueva casta, en vez de haber sido escolarizados en su día, fueron excolarizados…, (porque, ¿qué quieren que les diga?, puestos a ser sinceros, es muy difícil explicar de otra manera, la enorme cantidad de soquetes y mediocres que habita esta España nuestra donde, por desgracia –y como dijo el poeta- hay tan poquitos que piensan y tantos que embisten)


