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.-El sábado 17 de marzo fallecía en Écija con poco más de sesenta años, Carmencita Madero, una ecijana muy conocida por su labor para con los demás, y prueba de ello ha sido la multitudinaria despedido que ha recibido en la Iglesia de “Los Descalzos”.

 

Su amigo Ramón Freire ha querido dedicarle unas líneas que reproducimos a continuación.

 

Y CARMENCITA MADERO, subió a los cielos…

Acabo de llegar del entierro de mi/nuestra, querida y admirada amiga Carmencita Madero, y hablo en plural, porque era de todos y para todos.

No se nos ha ido una buena ecijana, no se nos ha ido una buena persona, se nos ha ido una ecijana buena y una persona buena, que es bien distinto.

Yo conocí a Carmencita hace muchísimos años, tantos que, en la década de los años 60, aprendía corte y confección, junto a la que hoy es mi esposa, con Esperanza Flores. Después por su trabajo en el Ayuntamiento y así, año tras año, ella me fue queriendo y apreciando y yo recíprocamente.

No necesitaba protagonismo, se lo otorgaban sus buenas obras y su desvelo por los más necesitados; no necesitó ser misionera ni monja, porque ella diariamente lo era, aunque no llevase hábito.

Este Jueves Santo, un año más, cuando yo haga mi estación de penitencia con la Sangre y Dolor de mi advocación, al pasar por la calle Carreras, frente a la que fue su casa, me sentiré obligado a rezar por ella, pero ella no estará sobre la acera para decirme, al tiempo que me apretaba la mano, que bonito va el Señor y que no le dijeran a la Virgen de los Dolores, Lola. Yo, año tras año, este no lo podré hacer, le explicaba que los costaleros se lo decían con el cariñó que se le dicen las cosas a una madre y se reconfortaba, un poco, porque al año siguiente me lo volvía a recordar.

Hoy, en su iglesia conventual de Los Descalzos, donde ella ha querido, ha recibido el adiós, sentido y emocionado de muchos ecijanos, que la querían y admiraban; allí, en esa hermosa iglesia conventual que tanta alegría le dio a ella cuando la volvieron a abrir al culto, tras su restauración maravillosa, se han mezclado sentidas lágrimas por su marcha con lágrimas de admiración.

Yo, hombre sensible como otros muchos ecijanos, no dejo de reconocer, quizás por mi idiosincrasia en relación con el barrio donde nací, ser persona de relacionar hechos y circunstancias y hoy, precisamente hoy, 18 de Marzo de 2012, dentro del Pregón de las 7 Palabras que vamos  a llevar a cabo ante el Señor de Écija en la iglesia parroquial de San Gil, a mi te toca meditar sobre la sexta palabra que dijo Jesús en el sacrificio de la Cruz: Todo se ha cumplido y cuando estaba ante el féretro que acogía el cuerpo de mi amiga Carmencita, he relacionado, sin querer, su marcha de entre nosotros con el significado de dicha palabra, lo que me ha llenado de emoción, tanta, que no he podido dejar de pedirle a su familia que me dejara llevarla sobre mis hombros y así ha sido.

Dentro de la incongruencia que nos causa el fallecimiento de un ser querido, aunque por nuestros principios cristianos, comprendamos que no se muere porque buscamos en esperanza la resurrección, ese es el consuelo que nos queda para entender, hoy, en plena Cuaresma de 2012, la marcha de Carmencita Madero, la que incluso en su apellido, llevaba la analogía con el madero donde murió Jesús.

Este, mi humilde reconocimiento a una ecijana buena, a una persona buena, quizás no haría falta, porque todos sabíamos de sus principios y de su alma caritativa y buena, pero para aquellos que no lo supieran, me he sentido en la obligación de hacerlo público, pues Carmencita, era una ONG permanente; sus obras y hechos así lo han demostrado en muchas ocasiones y me pregunto ¿por qué ha subido a los cielos? Porque, eso sí, por sus hechos y obras en la tierra, a los Cielos ha subido sin pasar fielato alguno y yo, solamente encuentro, como única explicación, que San José, para la celebración celestial de su onomástica, mañana 19 de Marzo, la quería tener  entre sus privilegiados invitados.

Por último quiero decirle a Carmencita, que su Niño Jesús de Praga que se encuentra en Los Descalzos (al que tanta devoción le profesaba), mientras se han celebrado sus exequias, ha tenido dos pequeños cirios encendidos y cuando yo he pasado ante él, le he visto que  unas pequeñas lágrimas  caían sobre su bendita carita, porque su Niño, como todos nosotros, la echaremos mucho de menos.

Écija y los ecijanos, los que no lo son pero viven entre nosotros, amigos y no amigos, nunca te olvidaremos Carmencita.

Ramón Freire Gálvez

Écija, 18 de Marzo de 2012.

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