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.-Como ya sabrán aficionados y no aficionados, la ex-tenista española Gala León ha sido noticia de portada esta semana, al convertirse a sus 40 años en la primera mujer que capitaneará el equipo español de Copa Davis.

Algunos ilustres del tenis nacional, como Fernando Verdasco –que miren por dónde, renunció a principios de este mes a participar en la eliminatoria por la permanencia en el Grupo Mundial de la Davis, disputada en Brasil y que acabó con un sonoro descenso–, o Toni Nadal, como Uds. saben, tío y entrenador del primer tenista español, Rafael Nadal, han cuestionado el nombramiento de la madrileña, lisa y llanamente, por su condición de mujer. No hay más. La idea que expresan todas esas declaraciones, por muchos paños calientes que a posteriori y en la mayoría de los casos, empeorando lo ya dicho, hayan querido ponerse, puede enunciarse más o menos así: “¿es que no había ningún tío al que darle el equipo?”. Incluso un tipo que acostumbra a ser un número 1 dentro y fuera de la pista, el propio Rafa Nadal, aun sido bastante más comedido que su tío y mentor, tampoco ha afinado del todo. Esta vez, el banana-shot se le ha ido al pasillo de dobles al de Manacor.

A estas alturas del set y del partido, cansan y mucho ya estos comentarios machistas. A diferencia del palmarés que acreditan, por ejemplo, sus coetáneas Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez, Gala León nunca fue top-ten y sólo ganó un título individual del circuito profesional WTA. Pero tiene en su haber ser entrenadora desde que colgó la raqueta, hace ya diez años, algo de lo que quizá otros posibles candidatos y candidatas no podrán presumir, y que seguramente habrá pesado para que en junio le encomendasen la dirección deportiva de la Federación, y de ahí y tras la dimisión de Carlos Moyà, la capitanía del equipo masculino. Si su elección ha sido la acertada o no es algo que dirán el juego y sobre todo los resultados, que además no tardarán en llegar –ojalá que para bien tras el descalabro de Brasil; qué malamente nos ha ido allí este año–, porque en el tenis, a diferencia de otros deportes en los que los torneos internacionales se alternan cada dos o cuatro años, las competiciones por naciones, la Davis y su homóloga femenina, la Fed Cup (antes Copa Federación), se disputan anualmente.

Me quedó tranquilo pues, porque el monumental problema de cómo se las apañarán para hacer pipí Gala y sus pupilos, toda una cuestión de Estado para Toni Nadal, no creo que llegue a mayores, de verdad. Y si hay dudas al respecto, que le pregunten a Miguel Margets, capitán del equipo de Copa Federación/Fed Cup entre 1993 y 2011, cómo resolvía él esos mayúsculos contratiempos con las citadas Sánchez-Vicario, Martínez o la propia Gala León. Si necesitan referencias actuales, pueden dirigirse a la francesa Amelie Mauresmo, que entrena al mejor tenista británico en décadas, Andy Murray. Y si en las canchas de tenis no hallan respuesta, pueden hablar con el bueno de Lucas Mondelo, que dirige con éxito la selección femenina de baloncesto, o con Miki Oca, que hace lo propio y con mejor resultado aun con las chicas del waterpolo, esas entrañables guerreras acuáticas. Es por citar sólo unos ejemplos; caben miles.

Le deseo lo mejor a Gala León. Que cuanto antes devuelva al equipo de Copa Davis donde por trayectoria, sobre todo los últimos años, debe estar, en la primera división del tenis mundial. Y si así no fuese, júzguesela sólo desde lo deportivo. Nunca por la forma en que hace pipí.

Fernando Martínez