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Febrerillo el loco un día peor que otro; Febrero, siete capas y un sombrero; Febrero el corto, con sus días veintiocho, más si el año bisiesto fuere  cuenta días veintinueve.  Y así un sinfín de “febrerillos” que rezan en el refranero español. Y es que con él llegan las coplas y coplillas, las murgas convertidas en chirigotas y la mirada a lo que fue y ya no. Simplemente no mejor o peor, sólo diferente.

-Claro, los años pasan y nosotros con ellos. Todo es disímil. Me dijo mi vecina del quinto.

-Tiene razón. Señalé.

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-Las fiestas navideñas me han dejado para el arrastre. Parece que hoy va a llover, lo acabo de oír en la radio. El cielo esta encapotado (quien lo desencapotará) y me duele el lóbulo parietal izquierdo creo que me tomaré algo. ¿Qué te parece? Dijo con mirada al cielo.

-Pues que no tomo nada, querida vecina. Le señalé.

Como somos y como nos cultivamos a base de tanta tertulia, mesa redonda y comentaristas (de pelota). Nos guiamos por el “todo” que se mueve a nuestro alrededor aunque creo que a base de repetir lo escuchado cada vez lo distorsionamos más. Nos hacemos partícipes de comentarios e incluso he oído frases salidas de la boca de otros que jamás se me hubiera ocurrido repetir…pero en fin, ¡así es el fútbol! (Por cierto, ¿cómo va el Betis este año? Estoy perdida, mi tío Fernando no me tiene al día).

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-¡Cómo cambia la vida! Vecina de las ondas no hace más de 30 años era una jovenzuela que me paseaba por la calle “nueva” del brazo del entonces mi novio, hoy mi marido. Indicó limpiando mimosamente su flor de pascua.

-Estimada vecina del quinto estas fechas son así, con momentos de recuerdos maravillosos y tristes que por una u otra causa siempre hace enjugarnos los ojos .Dije, pensando que aquella conversación sería una más.

-Pues sabe una cosa hoy, yo su vecina del quinto, (retintín) en recuerdo de todo lo que vivieron a mí alrededor y lo que viví seré quien le dé la perorata haciendo apología sobre la Navidad. Me dijo con tono firme.

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-Ya huele a pestiños vecina. Pasa el tiempo que no nos enteramos. ¡Si hace dos días me estaba refrescando en el “Cai” de mi alma! Dijo en plan “faraona” mi estupenda del quinto.

-Pues es lo que tiene el misterio de la memoria humana, el tiempo vuela. Dije en medio de una parrafada que ni yo recordé a posteriori.

-Nada, pues, vayamos a por los pestiños que ya toca. Dijo sonriente.

-Pues yo como que pestiños este año, nada de nada, me conformaré con los “besitos de María Auxiliadora”, que tan ricamente elabora mí Belén de Julio (espero que se recupere lo antes posible. Muchos besos de mi vecina del quinto y míos) y con los “bizcochos de las monjas”. Sonreí en medio de un mar de dulces recuerdos.

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Joyeria Ramos