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Cuenta la leyenda que tres Magos de Oriente siguieron a una estrella y tras la aparición de un ángel, éste les anunció que el Niño Dios iba a nacer. Gracias a esta historia en estas fechas tan especiales, los más pequeños de la familia inundan las casas de ilusión por la llegada de estos Reyes Magos, con la intención de cumplir con los deseos de grandes y pequeños. Siendo uno de los días más esperados del año.

Nuestros peques se asombran con cada uno de los personajes que visitan nuestras calles: Tientapanza, Gran Visir, Cartero Real, Melchor, Gaspar y Baltasar. Tanta magia para recordar que la fantasía vive en nosotros, que los deseos se cumplen y que hay que creer en lo maravilloso que puede llegar a ser nuestro mundo 

Hay casas donde no llega Papa Noel, en la mía nunca llegaba porque no había chimenea y realmente siempre he preferido a los Reyes Magos. Recuerdo cómo montábamos en familia el portal de Belén, esos nervios de niño donde aguardaba con mi madre grandes colas en nuestro Salón para entregar la carta al Cartero Real y recibiendo mi martinito. Me ilusionaba el día de la Cabalgata por la lluvia de caramelos y estando tan cerca de esas tres personas maravillosas, en sus carrozas rodeado de sus pajes e intentando con telepatía mandarles el mensaje de los juguetes que quería, llegando a casa y preparando un vaso de leche con galletas para que en esa noche tan estresante recuperaran las fuerzas. Esa misma noche en la que no podía dormir pendiente de algún ruido extraño.

A cada niño le invade la ilusión cuando llega ese día tan especial, el día donde todos abren sus regalos y los padres disfrutan viendo las caras de sus más pequeños. Aunque como bien saben, cuando pasa varios días esos juguetes serán olvidados en el trastero.

La verdad que son otros tiempos. En mi época todos los niños jugábamos en nuestras calles con los nuevos juguetes pero hoy en día solamente se regalan móviles, tablets y videojuegos que impiden a esos niños relacionarse más. Los Reyes Magos deberían traerles carbón a estos padres que no frenan estas nuevas tecnologías a tan temprana edad.

Sin más me despido con un mensaje de esperanza. Si algún niño, y no tan niño, está leyendo estas palabras, me gustaría que reflexionara un poco lo que está pasando en nuestro mundo: que nadie es más que nadie y que hay que tender la mano a quien no tiene. Hay que ser buenas personas durante todo el año y no solamente en estas fechas tan señaladas y olvidarse hasta mediados de diciembre del año siguiente.

Después del canto de la Paz en Navidad, la fiesta de Reyes es la fiesta del regalo, del obsequio, la fiesta de la generosidad frente al egoísmo. Es el día para hacer algo que pueda agradar a otro. El mundo sería muy diferente si todos los días fueran el día de los Reyes Magos.

Vivamos con ilusión este día y no dejemos morir a ese niño que llevamos dentro. 

Alejandro Álvarez

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