EcijaWeb.com  
EcijaWeb en tus Favoritos EcijaWeb como pagina de Inicio
Menu de Secciones Foro Ecijaweb.com
Enlaces externos
Webmaster
Información
Publicidad
Opina sobre la web
Manda tus fotos
 
A la sombrita
Ciberecija

Museo Historico Municipal de Écija

ecijajoven
Asociación Amigos de Écija
alminutopress.com
Menu de Servicios Para volver a Écija
Free counter and web stats
Canal EcijaWeb.com RSSCanal RSS
Añadir a Mi Yahoo!
Añadir a Google
Ana María Custodio
Entrevista en Cinegramas 1935
10 de marzo de 1935 - Cinegramas Nº 26

Ana María Custodio en Nuestra NatachaEl Teatro Lara no podía ser una excepción. Tiene, como casi todos, en el recinto dedicado a artistas, un pasillo estrechísimo, en el que no pueden cruzarse dos personas y, a derecha e izquierda, cuartos y más cuartos. Estos son dignos de aquél, ahora que con un aspecto de cajas grandes de cartón. Los actores españoles, acostumbrados a vivir en camerinos reducidos, hacen verdaderas filigranas para reunir en espacio tan angosto los mil objetos y chirimbolos que les son indispensables. Por ejemplo, en éste de Ana María Custodio -dos metros en cuadro- existen las siguientes cosas: una mesa que hace de tocador, colmada de cacharros; un armario, una minúscula chaise-longue, tres asientos, una repisa con retratos a la altura del zócalo -allí están los Quintero, el Padrecito, José Mojica, la propia Ana María, etc.-, y hasta, en un rincón, entre el armario y la puerta, el estrecho cajoncito de una librería, cosa rarísima e insospechada en estos lugares. Pocos volúmenes: una docena escasa. Y revueltos. Al lado del teatro completo de los niños sevillanos, el enérgico Dostoiewski; cerca de Benavente, unos clásicos griegos y, con menor altura que el resto de los libros, los tomitos rechonchos de varios diccionarios. O sea: junto a los académicos, el libro de sus pesadillas, que ellos han de limpiar y fijar. Pues bien; aunque parezca mentira, con todas estas cosas aún conseguimos situarnos cómodamente: una señora amiga de la actriz, Ana María, Del Arco y yo, ambos con abrigo. Si llega a entrar don Eduardo Yáñez, tenemos que celebrar la entrevista desde el pasillo, interrumpiendo el ir y venir de los actores.

     Mientras Del Arco, sirviéndose como pupitre de una caja de zapatos, hace unos apuntes, Ana María toma asiento junto a mí.

     -Pues usted dirá qué quiere que le cuente para los lectores de CINEGRAMAS.
     -Algo de su vida en Hollywood.
     -¿De mi vida en Hollywood? -repite preguntando, en tanto se dirige al espejo para arreglar sobre la mejilla el maquillaje rojizo de la escena.
     -De su vida, de su trabajo, de sus películas; de todo.
     Ana María comienza a hablar, luego de una pausa. Según se expresa, su mano fina golpea sobre la manga de mi abrigo.
     -Yo estaba muy lejos de suponer que esto del cine habría de tener para mí una tan rápida realidad. ¡Fue todo tan inesperado!...
     -Cuente.
     -Yo estaba aquí, en Lara, como dama joven. Un buen día recibí la visita de míster Stone, delegado de la Fox que venía a España para contratar actores con destino a las versiones españolas de las cintas yanquis. Me ofreció un contrato que me pareció ventajoso, y acepté.
     -¿Había usted hecho cine alguna vez?
     -Nunca. Ignoraba lo que era la vida de un Estudio. El cine me gustaba, claro es, y hasta más de una vez acaricié la idea de aparecer en la pantalla; pero ¡lo veía tan lejos!...
     -¿Usted fue sola?
     -No. Salí con la segunda expedición de actores. La componíamos Carmen Larrabeiti, su esposo, Carlos Díaz de Mendoza; Miguel Ligero y yo. Ardíamos en deseos de pisar Hollywood; llevábamos la cabeza, ¡cómo no!, llena de ilusiones, aunque en lo hondo yo me tracé una interrogación: «¿Serviré?».
     -Cuénteme detalles de su llegada.
     -Hollywood me hizo un efecto magnífico. Según fui conociéndole después, pude apreciar que allí todo el mundo goza de una libertad sin límites. Es algo único.
     -¿Empezó a trabajar en seguida?
     -Lo primero que hicieron al llegar al Estudio fue ofrecernos una recepción. Después me llevaron a la sala de proyecciones, donde vi la versión inglesa de Cuerpo y alma, que yo habría de hacer en español, con Jorge Lewis como galán.
     -Los yanquis copiaban entonces exactamente, detalle por detalle, en las versiones extranjeras la versión original.
     -Sí, señor; puede decirse que todas eran, no una adaptación a cada lengua, sino una traducción literal.
     -¿No cree usted que parte del fracaso de las producciones españolas realizadas en Hollywood está en el descuido con que se hacían? Daba la impresión a la vista en algunas de que con todo aquello se trataba de demostrar la imposibilidad de una fabricación en nuestro idioma.
     -Sí, señor. Y no sabe usted lo mejor. El castigo que se imponía a los directores de la Casa por falta cometida en su trabajo era ponerles a dirigir versiones extranjeras. Así tuvo la Fox castigado a David Howard, hasta que su éxito realizando Eran trece le rehabilitó. ¿Usted supone que de esta forma podía prosperar el cine español en Hollywood?
     -Naturalmente que no. Por eso, aquello trajo la suspensión de trabajo en Paramount, Metro, Warner, Columbia y Fox. Gracias a que en esta última Compañía la cosa varió por completo con la llegada de Catalina Bárcena y Gregorio Martínez Sierra, y hoy se produce en español con regularidad, sin recurrir a malas traducciones de películas yanquis.
     Al llegar aquí, Ana María, Del Arco y yo, saliéndonos de la entrevista, nos dedicamos a comentar, exponiendo cada uno su punto de vista sobre el cine español de Hollywood y el cine español de España. Surgen nombres, películas, directores, artistas. Y coincidiendo en uno solo, al final, el deseo de los tres: las mayores esperanzas sobre el futuro de la industria cinematográfica nacional.
     -Bien -interrumpo yo-; después de este intermedio, volvamos a Hollywood.
Ana María Custodio en Nuestra Natacha     -Volvamos a Hollywood -repite Ana María.
     -Usted me ha confesado antes que jamás se había puesto ante la cámara... ¿Quiere decirme qué efecto la produjo su primera actuación?
     -Mis primeras actuaciones, dirá usted; porque el susto me duró algunos días. Estuve tan nerviosa, tan llena de miedo al fracaso, que en un tris estuvo no me precipitara en él. Yo no puedo explicarme aún lo que me ocurrió cuando me vi entre los reflectores, bajo el micrófono que habría de recoger mis palabras y ante el lente severo de la cámara. Comencé a temblar, a repetir el diálogo aprendido, sin entonación, como una máquina. El director torció el gesto, y yo, después de la primera sesión, me refugié en el camerino, llorando. Aquella noche hice examen de conciencia. Me di ánimos, prometí serenarme, sujetar mis nervios...
     -Y usted, mujercita formal, lo cumplió. ¿No?
     -Enteramente. Al día siguiente fui otra. Y luego de unos cuantos, no muchos, mi primera película Cuerpo y alma quedó terminada.
     -Al contemplarse usted en la pantalla, ¿se gustó a sí misma?
     -No. Me dio la impresión de que yo no era aquella que se movía y hablaba reflejada en el cuadrito blanco. Es un efecto extraño. Parece como si viéramos a una persona que nos es muy familiar; pero de ninguna forma logra una verse por entero en ella.
     -Bien. ¿Y después de Cuerpo y alma?
     -¿Conoces a tu mujer?Eran trece y Mi último amor, con José Mojica, que fue también mi último film en Hollywood.
     -A propósito de José Mojica, Ana María: ¿qué impresión tiene usted de este actor que tantos estragos sentimentales ha causado entre sus admiradoras? 
    -Personalmente, Mojica es un muchacho encantador: es la simpatía en persona, la corrección personificada.
     -En su vida privada dicen que es un hombre... ¿Cómo diría yo?... Raro. Mejor dicho, raro no...
     -Sí... -me atajó Ana María-; pero, ¿por qué penetrar en la vida particular de los artistas? Yo sólo sé decirle que los artistas españoles que le conocieron no tendrán para él más que elogios.
     -Los actores yanquis ¿fraternizaban con ustedes, como Mojica?
     -Los actores americanos que tuve ocasión de conocer -entre ellos, Janet Gaynor, Warner Baxter, Edmund Lowe, Elissa Landi, etc.- se mostraron conmigo muy simpáticos; sobre todo, Warner Baxter, que chapurreaba un español graciosísimo.
     -De todos los films interpretados por usted, ¿cuál prefiere?
     -Ninguno -dice rotundamente-. No quedé satisfecha de mi actuación. Yo deseo, ansío hacer cine, sometida a un director inteligente, claro es; pero con cierta independencia artística, no coartada mi labor, como en Hollywood, por mil motivos.
     -¿Abandonaría usted el teatro por el cine?
     -Sin duda alguna. Estoy un poco fatigada de la escena, y el cine me atrae.
     El segundo apunte se acerca a la puerta del cuarto, interrumpiendo nuestra charla:
     -Señorita Custodio...
     Ana María se levanta. Pasa su mano por el peinado, requiere bolsillo y guantes y se dispone a salir, no sin antes tendernos la mano en un saludo. Nosotros nos despedimos. Según avanzamos por el cajoncito estrecho del pasillo hacia la calle, oímos en el escena

rio la voz de la Custodio. En el vestíbulo, un cartel muestra las letras rojas de un lamento quinteriano: Para mal, el mío.
     -Y el mío -exclama Del Arco arropándose hasta las orejas-; porque salir en una nochecita como ésta, estando aún tan agarrado por la carioca, es de valientes.

 

 
Notas del Editor

     Datos complementarios. «¿Conoces a tu mujer?» (David Howard, 1931), versión española escrita por Matías Cirici-Ventalló, basada en el film «Don't Bet on Women» (William K. Howard, 1931). / «Cuerpo y alma» (David Howard, 1931), versión española escrita por Matías Cirici-Ventalló, basada en el film «Body and Soul» (Alfred Santell, 1931). / «Eran trece» (David Howard, 1931), versión española escrita por José López Rubio, basada en el film «Charlie Chan Carries On» (Hamilton MacFadden, 1931). / «Mi último amor» (Lewis Seiler, 1931), versión española escrita por José López Rubio, basada en el film «Their Mad Moment» (Hamilton MacFadden & Chandler Sprague, 1931).
     Apéndice biográfico. David Howard (1896-1941), realizador estadounidense. Ayudante en varias películas de King Vidor, tiene oportunidad de iniciarse como director con las versiones españolas que produce la Fox a partir de 1930, pero después no logra destacar, aunque sus films de bajo presupuesto ofrecen resultados sensiblemente superiores a la media habitual. / George Lewis (1904-1995), actor del cine norteamericano, nacido en México. Alcanza gran popularidad con la serie «The Collegians» y con otras comedias estudiantiles de la Universal que protagoniza en la época final del cine mudo, pero va perdiendo posiciones con la llegada del sonoro hasta quedar relegado a papeles de menor importancia, reducidos en ocasiones a una fugaz intervención. / John Stone (1888-1961), productor estadounidense. Escribe diversos argumentos y guiones originales para películas de Tom Mix, Shirley Mason, Buck Jones y otros actores famosos de la era silenciosa, y organiza en 1930 el departamento extranjero de la Fox. Tras ocupar el cargo de asistente de Winfield Sheehan, vicepresidente de Fox, continúa trabajando como productor para dicho estudio hasta 1944, retirándose del cine dos años después.
     Precisiones. En el contrato por seis meses, firmado por Ana María Muñoz Custodio el 28 de marzo de 1931 con Fox Film Corporation, figura especificado un salario de 400 dólares, a percibir semanalmente hasta la fecha de terminación del mismo, lo cual tuvo lugar el 27 de septiembre de 1931. (Fox Legal Files - Special Collections section of the UCLA Library)
     © 1935, 1992, 2000 by Florentino Hernández Girbal (entrevista)
     © 1992, 2000 by Juan B. Heinink (notas del editor

Filmografía

Cuerpo y alma

David Howard

1931

¿Conoces a tu mujer?

David Howard

1931

Eran trece

David Howard

1931

Mi último amor

Lewis Seiler

1931

Centinela alerta!

Jean Gremillon

1935

Don Quintin el amargao

Luis Marquina

1935

El bailarín y el trabajador

Luis Marquina

1936

Nuestra Natacha

Benito Perojo

1936

Cuando escuches este Vals

José Luis Bueno

1944

Alba de America

Juan de Orduña

1951

La estrella del Rey Luis María Delgado 1957

¿Dónde vas, Alfonso XII?

Luis Cesar Amadori

1958

¿Dónde vas, triste de ti?

Alfonso Balcazar

1960

Mi calle

Edgar Neville

1960

Don Lucio y el Hermano Pío

José A. Nieves Conde

1960

Trío de damas

Pedro Lazaga

1960

Il Magistrato Luigi Zampa 1960

Ha llegado un ángel

Luis Lucía

1961

Pecado de amor Luis César Amadori 1961

El escándalo

Javier Setó

1962

Su alteza la niña Mariano Ozores 1962

La casa del terror

Isidoro Martínez Ferry

1962

Der Teppich des Grauens Harald Reinl 1962

El mundo sigue

Fernando Fernán-Gómez

1963

Las hijas de Helena Mariano Ozores 1963
Una chica casi formal Ladislao Vajda 1963
Gunfighters of Casa Grande Roy Rowland 1964
El proscrito del río Colorado Maury Dextro 1965
El Diablo también llora José Antonio Nieves 1965

Buenos días, condesita

Luis Cesar Amadori

1966

Viaggio di nozze all´italiana Mario Amendola 1966

Peppermint frappe

Carlos Saura

1967

Los que tocan el piano

Javier Aguirre

1967

Sei simpatiche corogne Robert Fiz 1968
El Ángel Vicente Escrivá 1969
Un atraco de ida y vuelta Robert Fiz 1969

Nada menos que un hombre

Rafael Gil

1971

Ecija Barroca
Especial Feria 08 - Écija
Écija Cofrade, la actualidad cofrade de Écija
Especial Écija Balompié
Rocío 2008 - Camino de la Hermandad de Écija

 

Copyright Garri2