.-El equipo de Pedro Buenaventura ha caído ante el Portugalete por la mínima, en el partido correspondiente a la segunda ronda de la Copa del Rey. Finaliza así uno de los objetivos –al menos de la afición-, de avanzar varias rondas en la competición y llegar a enfrentarse a un equipo de primera como ya ocurriera con el Real Madrid.
La derrota del Écija, llega acompañada de una mal comienzo de campaña, ya que tampoco se pudo vencer en el primer partido de la temporada regular, ante el Real Jaén, equipo ante el que cayo el pasado fin de semana y también en el San Pablo. Por lo tanto, dos partidos, dos derrotas en competición en lo que llevamos de competición.
Sobre el partido, el mister del Portugalete, Javier Bermúdez, ha destacado a la finalización del encuentro, que para ellos esta victoria es “una cosa grandiosa, un pelotazo”, y que “hubiéramos perdido por 2-1, no nos hubiéramos sentidos derrotados”. Bermúdez ha reconocido que no conocía al Écija Balompié, por lo que no tenía una idea preconcebida del rival, y que han salido al campo “sin nada que perder”.
Por su parte Pedro Buenaventura, ha reconocido que el Écija ha comenzado el partido con muchas imprecisiones y que se regalaron muchos balones al rival, por lo que “hemos tenido mucha suerte de que el Portugalete no se fuera al descanso con ventaja en el marcador”. Sobre la segunda mitad, ha calificado el gol del equipo vasco de “injusto”, no por haberse ejecutado en posición antirreglamentaria, sino por haber llegado cuando el Écija dominaba en el campo. Después, al final y a la desesperada, el Écija ofreció los mejores minutos del encuentro, aunque “no hemos hecho los suficiente para ganar el partido”, opina Buenaventura. El mister también ha querido mandar un mensaje a la afición y el entorno del Écija Balompié “hay que olvidar el pasado”, en relación con la buena actuación que firmo el equipo la pasada temporada y en respuesta a una pregunta realizada por los periodistas, sobre la “calidad” de las nuevas incorporaciones.
El único gol del partido llego en el primer tercio de la segunda parte, gracias a la ejecución de Del Olmo.
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